Transgresión para cambiar un país


 

Chichicastenango, Guatemala, 8 de junio de 2010.

Guatemala es un lugar donde nada de lo que sucede es neutral o producto de la casualidad. Si la Administración pública es lenta y absurda, eso beneficia a los jefes de departamento, que pueden aprovechar para ganar unos quetzales de más dando preferencia a determinadas gestiones sobre el resto. Si no hay un solo programa contra la proliferación de armas de fuego, verdadero cáncer del país, seguirán creciendo las empresas de seguridad, con frecuencia en manos de políticos y antiguos mandos del Ejército y la guerrilla. Si la prensa está domesticada o solo le interesa la sangre, los editores no tendrán que preocuparse por su seguridad y la de sus negocios, y podrán permitirse el lujo de mandar uno o dos corresponsales al Mundial de Fútbol, aunque su selección no participe.

Guatemala es pequeño pero complejo. Una guerra de las más cruentas de América Latina ha dejado, 14 años después, un panorama que no se entiende en unas semanas ni se puede explicar en un blog. Pero es un país lleno de historias, trágicas y bellas.  La tragedia está en el lado de una violencia que supera con mucho los límites de lo tolerable. Está en la impunidad de los crímenes -el 90%, según la Comisión de la ONU contra la Impunidad en Guatemala– y en el fuerte conservadurismo de la sociedad guatemalteca. La belleza está del lado de los que se juegan la vida cada día por su país, porque no tienen un despacho en la décima planta ni un tipo con escopeta custodiando la entrada. En este lado está la gente de Caja Lúdica, una asociación civil de la capital, producto de los artistas underground de finales de los años 90, que pretende llevar la cultura a las comunidades mediante el juego, la danza y la música. Un oasis de esperanza en un desierto de miedos y prohibiciones.

Su método de trabajo lo llaman Acción, Participación, Transformación, y está directamente importado de experiencias en el Medellín de Pablo Escobar y el narcoterrorismo colombiano de los años 80. José es uno de los fundadores de la Caja, y lo explica. “El método parte del conocimiento de uno mismo, por eso trabajamos con ejercicios de respiración y con la tradición maya. De ahí se pasa al conocimiento del otro mediante el juego y la lúdica, y al final se llega al ejercicio creativo. Luego se pretende que eso sea replicado en otros lugares”, explica.

Para lograr todo eso es clave dar difusión a su trabajo. Iván trabaja en la parte de comunicación, pero su función no es elaborar notas de prensa ni nada de eso. Él habla con la gente de las comunidades e intenta animarles para que participen. Es el primer muro a derribar. “A veces se hace difícil porque la gente nos ve con un estigma. Primero por nuestro aspecto, con pelo largo a lo mejor, y eso les provoca rechazo. La religión también les hace muy reacios al contacto físico, como sucede en la danza y en el juego. Y la violencia que se vive en Guatemala genera desconfianza”, me comenta mientras damos una vuelta por el bullicioso Mercado Central en busca del almuerzo.

Convivencia. Para conocerlos más allá de las entrevistas, pasé unos días en su sede viendo cómo trabajan, y el sábado les acompañé a dos comparsas en el municipio de Villanueva, junto a la ciudad. La primera comparsa fue en un colegio donde se albergan familias sin casa, por el paso de la tormenta tropical Ágatha. La segunda fue en un barrio de chabolas en la ladera de un barranco.

Es curioso observar en la calle las caras de los vecinos mientras Caja Lúdica hace su espectáculo de batucada y papagüevos o zancudos disfrazados. Miran con una mezcla de extrañeza y curiosidad. Predominan las expresiones serias, como para dejar claro que uno no está tomando parte de toda esa transgresión. Pero solo es aparencia. Al poco se unen los niños, los únicos tan atrevidos como para echarse a bailar. Y con ellos las madres, que sonríen en la distancia con los bebés en los brazos. Así que la Caja tiene a sus mejores aliados en los niños. Para ellos son los payasos y los juegos en el patio del albergue. Ni un solo padre en el lugar, dicen que andan en la calle o tratando de arreglar lo poco que quedó de sus casas. También cuentan que algunas familias con casa han aprovechado para obtener plaza en los barracones y conseguir comida gratis. De todas maneras, no creo que ninguna de ellas estuviera nadando en la abundancia. 

Los juegos terminan con reparto de sopladeras y caramelos, y nos dirigimos a otro barrio, en la ladera de un barranco. Resulta increíble cómo algunas de las casas han sido edificadas al borde del precipicio sobre tierra, no sobre roca. Eso explica que una tormenta relativamente tenue como Ágatha, sin vientos fuertes, provocó cerca de 140 muertos en todo el país. Leí en la prensa que muchas de las casas se construyeron sin el visto bueno del departamento de desastres naturales. Aunque por lo que cuenta la gente, es probable que hubieran tenido que esperar años antes de obtener el visto bueno.

Caminamos entre chabolas de ladrillo con techo ondulado de zinc. De ellas se asoman familias por puertas y ventanas, llamadas por el estruendo de los tambores. Las caras se repiten, pero de pronto se forma una estrecha cabalgata de pequeños saltimbanquis. La verdad es que la polvareda me provocó una alergia del carajo, pero yo seguía tomando fotos. Era un espectáculo único: un barrio marginal de Guatemala convertido por obra de unos pocos valientes en el mejor escenario del Carnaval. A nadie le importaban los desperdicios del camino o el ríachuelo de aguas putrefactas que pasaba a unos pocos metros. Caja Lúdica había creado en ese sitio otra realidad, un lugar de ensueño y nada más.

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2 comentarios to “Transgresión para cambiar un país”

  1. josé maría Says:

    Que diferente es la Guatemala de la que hablas de la que visitan los turistas que deciden conocer ese país. Es curioso, leer sobre la gente que vas encontrando y sus actividades solidarias. Que maravilla que haya gente que se dedique de esa forma a llevar alegría y cultura a esas zonas tan marginales. Que realidades tan diferentes la de estos pueblos y las de los paises del primer mundo. un abrazo y sigue contándonos.

  2. Maribel Says:

    Sensibilidades y mucho más, me gusta como enfocas el tema.Au revoir

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