Para nosotros, la palabra


Te digo que no vale / meter el sueño azul bajo las sábanas, / pasar de largo, no saber de nada, / hacer la vista gorda a lo que pasa, / guardar la sed de estrellas bajo llave.

Agustín Millares Sall

.

No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino del fondo de la historia ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.

Ya son cientos los que dejaron dicha la palabra, y miles más que la escucharon. Ahora el poder quiere enfrentar el miedo con más miedo, porque solo conoce el ruido de sables, y ha hecho circular rumores de denuncias y castigos ejemplares. Quieren encarcelar a la palabra, pero no vinimos a este mundo para plegarnos sin más. La palabra ya fue dicha y vino para quedarse entre nosotros.

Ellos utilizan la palabra sin amor. Por eso es la suya una palabra hueca, pues está manchada por la codicia. Quieren alambrarla y separar sus letras para componerla de nuevo en artilugios de fuego. La visten con ropajes nobles para que aparezca digna, aprovechando el buen nombre de los que les precedieron. Pero no podrán someter a la palabra, porque ésta fue hecha para los valientes y no para los cobardes.

Ellos quieren que muera la palabra. Ellos quieren que llueva la noche sobre nuestras casas y nuestras conciencias. Pero nosotros venimos de la noche. Nosotros, los contadores de historias, nacimos en la noche y en el miedo, y de él venimos atravesando siglos y tempestades. En la noche nacimos, en la noche moriremos.

Pero el día será hoy para nosotros. El día será para los que buscamos la palabra con amor y no la vendemos a los impostores de la mentira. El día será para los que la cultivamos en los valles, en los barrancos de nuestras islas y no la ocultamos en sacos de cuevas inmundas. Será para los que queremos darla y compartirla porque sabemos que en ella está la semilla de los que vendrán después. Para nosotros será la palabra en el nuevo amanecer, para nosotros. Para ellos, nada.

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5 comentarios to “Para nosotros, la palabra”

  1. Antología Says:

    EN EL PRINCIPIO

    Si he perdido la vida, el tiempo, todo
    lo que tiré, como un anillo, al agua,
    si he perdido la voz en la maleza,
    me queda la palabra.

    Si he sufrido la sed, el hambre, todo
    lo que era mío y resultó ser nada,
    si he segado las sombras en silencio,
    me queda la palabra.

    Si abrí los labios para ver el rostro
    puro y terrible de mi patria,
    si abrí los labios hasta desgarrármelos,
    me queda la palabra.

    Blas de Otero

  2. spes Says:

    Déjame que te cuente, canario universal, amigo mío, mi amigo, que en una Antología de 1965, exactamente catorce páginas antes de la estrofa que inicia tu extraordinario sentimiento en prosa, otro poeta, Blas de Otero, de la época de Agustín Millares, dijo: Escribo // en defensa del reino // del hombre y su justicia. Pido // la paz // y la palabra. He dicho // “silencio”, // “sombra”, “vacío”, // etc. // Digo // “del hombre y su justicia”, // “océano pacífico”, // lo que me dejan. // Pido // la paz y la palabra.

    Y cincuenta páginas antes, otro poeta social, Gabriel Celaya, escribió: Canto y canto, y cantando más allá de mis penas // personales, me ensancho.

    Y no me resisto a transcribir otro poema de Otero: Si he perdido la vida, el tiempo, todo // lo que tiré, como un anillo, al agua, // si he perdido la voz en la maleza, // me queda la palabra. // Si he sufrido la sed, el hambre, todo // lo que era mío y rfesultó ser nada, // si he segado las sombras en silencio, // me queda la palabra. // Si abrí los labios para ver el rostro // puro y terrible de mi patria, // si abrí los labios hasta desgarrármelos, // me queda la palabra.

    La palabra, amigo mío, es tuya, como suyo (de León Felipe) era el salmo (cántico que contiene alabanzas a Dios), porque cuando los arzobispos bendijeron puñales y pólvoras y pactaron con el sapo iscariote y ladrón, el poeta lo rescató, se lo llevó, y cantó: ¡”El salmo es mío, de los poetas!”.

    Tuyas son -y así ha de ser siempre- las palabras nobles y elementales, desprovistas de odios, agresividades, demencias y desajustes. Tuyas son porque tú las ordenas con respeto a los demás, y pulcritud, con prudencia y bonhomía, y no hieres con ellas, muy al contrario, y nos las repartes para que sigamos creyendo en aquello de que otro mundo es posible. Con gente menuda como tú, sigo con la ilusión.

  3. Rimab Says:

    Una aclaración: Lo anterior es el final del poema Liberté, de Paul Éluard . saludos

  4. Rimab Says:

    Qué cantidad de registros tienes, caramba ! ……… Et par le pouvoir d’un mot
    Je recommence ma vie
    Je suis né pour te connaître
    Pour te nommer
    Liberté

  5. Soledad Perera Says:

    La palabra rema bajo la lluvia azul su ceguera. Ausente de armonía esquiva la noche que aletarga su huída. La palabra intuye la arista puntiaguda del grito de aquel que no puede defender su pequeña patria. La palabra se cubre bajo un paraguas de gaviotas y, en medio de dignas conciencias, avanza plagando de historias, de amor y de furia, gargantas sedientas de verdades o codicias.
    La palabra se distingue por su color, por SU ALTURA, como el ciprés que duerme a los camposantos.
    La palabra se vuelve dulce con la esperanza y se agria en los valles de cenizas estériles que no aportan vida a su esencia.

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