Archive for 20 octubre 2010

De vuelta

20/10/2010

Bueno. Ya estoy de vuelta en casa. Por este motivo no he escrito en todo este tiempo. Pero son demasiadas cosas que uno tiene que hacer al regreso, desde abrir la mochila que ha sido mi casa durante 6 meses hasta poner en marcha nuevas ideas. Lo de la mochila es curioso; durante el viaje ella tenía una función, era como mi casa, y de alguna forma eso la humanizaba. Ahora está vacía en un rincón, olvidada, ha pasado de todo a nada en un día y medio.

Ya veo que el post de La Provincia sigue en marcha. No sé. He pensado en hacer trampa y redirigir las visitas a ese post para llevarles a que lean lo último que haya escrito cada vez. Sin que se den cuenta, claro. Están avisados.

Ahora, digo, con ideas nuevas. El más inmediato será el de poner en marcha la web de reporterismo + investigación. El ejemplo más importante, Propublica (EEUU), ha demostrado que puede funcionar, el último premio Pulitzer lo confirma. Pero entiendo que será una tarea ardua porque sé que no va a suscitar pasiones. Eso se asume.  En este oficio, como en tantos otros, nadie de da una palmada en la espalda al final del día. Todo lo más que uno puede esperar es no perder la cabeza ni volverse alcohólico.

(Por cierto, ya hemos superado las 20.000 visitas. Gracias a todos.)

Derechos

02/10/2010

Rescato un artículo de Enric González del 4 de mayo del 2009 que podría ser publicado hoy y seguramente dentro de un año.

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Derechos

Visto lo que ha dado de sí en los últimos 10.000 años, el humano debería tener una opinión bastante matizada sobre sí mismo: somos capaces de lo mejor y de lo peor. En general, hacemos lo peor y soñamos lo mejor. La Constitución Española, por ejemplo, establece el derecho a la salud, la educación, el empleo o la vivienda. Luego la realidad es la que ustedes conocen. Otro ejemplo de nuestra intensa vida onírica es el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Ya ven.

Justamente ayer, el hoy en el que escribo, se celebró (es un decir) el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Se publicaron informes y comentarios, en general de tono apesadumbrado. Dicen que la crisis, la general y la de los medios, limita la libertad de prensa. Ignacio Sotelo considera que “cuando escasean los puestos de trabajo, las voces independientes bajan mucho de tono”. Es posible.

Cuando se está en precario conviene establecer prioridades. Y, francamente, las opiniones no son ahora mismo un bien escaso. Lo que está en peligro, lo que debemos defender, es la información. Es decir, los cimientos de la prensa. Los periódicos nacieron para difundir noticias portuarias, comerciales y sociales, no para la batalla ideológica: eso llegó después. Necesitamos saber lo que hace el Gobierno, y eso nunca lo dirá ningún Gobierno; necesitamos disponer de datos fehacientes sobre la banca, las empresas, la justicia, el sistema sanitario, sobre los delincuentes que nunca pagarán su crimen y sobre los otros delincuentes, los que sólo pueden usar la violencia. Necesitamos datos. Necesitamos periodismo.

No se preocupen si un día echan en falta una opinión: tienen de sobra por ahí y, sobre todo, ya tienen ustedes la suya. Preocúpense por lo otro, por lo que nos hace realmente falta. Como decía Manuel Vázquez Montalbán, estamos rodeados. Falta por ver si este asedio acabará como Numancia o como Stalingrado.