Posts Tagged ‘Periodismo’

Inventemos un periódico web

21/09/2010

“Una de las cosas que más me gustan de este sitio es que puedo ir a mi editor y decirle: ‘No podemos hacer esto, esto compromete nuestra integridad, o nuestro periodismo’. Y siempre gano ese debate”.

Bill Keller, director de The New York Times

.

Ya hace varias semanas que estamos leyendo decenas de opiniones sobre el descontento con La Provincia y la prensa de las islas en general. Al final, el blog se ha convertido en un foro de indignación y protesta, y los comentarios han trascendido con mucho lo que yo escribí en un principio. “Curioso y digno de un análisis sosegado”, me dijo un amigo.

Bueno. Yo ahora les quiero proponer un trato que tiene que ver con el título de este post. Léanlo con tranquilidad, medítenlo, y si les suscita curiosidad, escríbanme como siempre. Garantizo que los comentarios con datos de contacto no serán publicados. Me encargaré de responder desde mi correo personal.

.

Elegí esa cita de Bill Keller para recordar que no hay muchos periodistas en el mundo que puedan presumir de independencia ante sus jefes como él hace. La razón es fácil: contar lo que sucede es a veces el camino más directo hacia la bancarrota. Los periódicos se inventaron para  dar beneficios y así ha sido hasta nuestros días. Pero puede que algo esté cambiando.

Existe un movimiento incipiente que ya se está desarrollando en algunos países. Se trata medios de comunicación -sobre todo webs- sin ánimo de lucro. No hay que confundirlo con ‘periodismo solidario’ ni vainas de esas. Lo que cambia no el método de trabajo, sino el sustento económico de la empresa, que de aquí en adelante se llamará fundación. Sí, fundación. ¿No se lo creen?

Reino Unido y EEUU son los que llevan la delantera. A veces son medios independientes, y en ocasiones reciben apoyo de empresas periodísticas. Pero el asunto son las donaciones privadas de los socios. Y lo más importante, la calidad prima sobre la rentabilidad. Vamos a ver algunos ejemplos.

El caso más cercano es el de Periodismo Humano, un medio de comunicación con enfoque de derechos humamos y sin ánimo de lucro. Es una creación de Javier Bauluz, premio Pulitzer en Periodismo en 1995 y premio Periodismo y Derechos Humanos 2008, entre otros. Al ser una fundación se beneficia de fondos estatales, y también cuenta con el apoyo económico de los socios. Cuenta con corresponsales, colaboradores y analistas en diferentes partes del mundo. La web fue creada hace unos meses, y ha generado grandes expectativas en torno a este tipo de periodismo en España.

Otro ejemplo lo tenemos en Propublica, una agencia de noticias estadounidense que este año ha ganado el Pulitzer en Periodismo de Investigación -en la imagen, celebrando el premio el pasado 12 de abril-. Fue fundado hace dos años por el matrimonio multimillonario Herbert y Marion Sandler, con apoyo del veterano director ejecutivo del Wall Street Journal, Paul Steiger, se define como un medio “independiente, sin ánimo de lucro, que realiza periodismo de  investigación de interés público”. Aspiran a producir un periodismo “que desenmascara la explotación de los débiles por los fuertes y los fracasos de quienes tienen poder por la confianza que ha sido depositada en ellos”.

El tercer caso es el de un diario local, The Texas Tribune. Se define como un medio “sin fines de lucro y no partidista”. Su intención es “promover el compromiso cívico y el discurso sobre la política a través de dos maneras: el periodismo y la organización de conferencias, charlas y un festival anual de ideas sobre la ciudad.

“Entre las nuevas empresas hay organizaciones que están dispuestas a hacer buen periodismo, periodismo duro. Nuestra experiencia con todas ha sido muy buena hasta ahora”, opina Bill Keller.

“Hay un montón de webs locales que están investigando, financiadas por fundaciones, particulares, o sea, que esta es una vía no solo de preservar el periodismo de investigación, sino de hacerlo mejor”, asegura Ariana Huffington -en la foto-, creadora de The Huffington Post, un sitio de enlaces a noticias con sede en Washington que ha tenido enorme éxito gracias a su comunidad de blogueros.

Para los amantes del periodismo ciudadano, les diré además que estos nuevos medios lo practican como parte de su filosofía. Eso sí, casi todos coinciden en una fórmula híbrida: ciudadanos periodistas que enriquecen el medio con sus informaciones, y periodistas profesionales que verifican la veracidad de las mismas. También se intenta tener presencia en las redes sociales como Facebook y Twitter.

Ejemplos hay, como vemos, y están respaldados por los que saben de esto.

En resumen, les propongo crear un sitio de noticias en la ciudad de Las Palmas de G.C., con enfoque local, que funcione como fundación y donde primará la calidad sobre el beneficio económico. El mix de ingresos provendrá de los socios, fundamentalmente, complementado con ayudas públicas y publicidad.

Lo que ofrezco un medio de comunicación ágil, cuyo objetivo será el periodismo de investigación. Con historias de lo que pasa en la calle, de lo que le ocurre a usted. Independiente, más que cualquiera de los medios que existen actualmente en las islas.  Con aportes de blogueros que quieran contar las cosas que pasan. Con un equipo de redacción integrado por periodistas de altísimo nivel y formación.

A cambio solo pido un compromiso a medio plazo con el proyecto, en la medida de las posibilidades de cada cual. Todos los pormenores serían comentados en una reunión con los socios antes de la puesta en marcha. Éstos recibirían puntual información sobre la marcha de la entidad y tendrían voz y voto, en arreglo a unos estatutos marcados por la ley.

El reto es grande, pero creo que la indignación sirve de poco si no se transforma en acción. Y, sinceramente, creo que ha llegado la hora de actuar.

Anuncios

Voyerismo y periodismo

03/08/2010

Hay pocas cosas que llamen tanto la atención en el menudeo cotidiano de los pueblos y aldeas que voy visitando como dos hombres haciendo negocios en la puerta de una casa. Me doy cuenta del morbo que esa escena produce, puedo sentir decenas de ojos dirigiéndose sin tregua hacia el punto focal de los billetes hasta que, tras cambiar de manos, desaparecen irremisiblemente en el bolsillo de algún pantalón: una escena sin ningún interés.

La esencia del voyerismo es ver sin ser visto, y de alguna manera a todos nos gusta. Pero mientras los europeos practicamos el voyerismo individual -observo a alguien que me llama la atención sólo a mí- aquí se practica el voyerismo en masa: decenas de cuellos se orientan al unísono hacia un punto común. Si uno consigue no ser partícipe de este gesto inconsciente, se observa que 9 de cada 10 pasajeros de la guagua se pasan el tiempo fijándose exactamente en lo mismo.

Yo mismo he sido protagonista de este comportamiento en decenas de ocasiones, cuando sin pretenderlo llamo la atención por culpa de la enorme mochila que cargo, por el color de mi piel, mi mal humor o mi aspecto desamparado. No es una sola mirada, no. Parecen cientos de ellas, todas clavándose en mí. Resulta intimidatorio hasta que se acaba aceptando por la fuerza de la costumbre.

El periodismo también tiene algo de voyeur. Me atrevo a decir que no sería lo que es, de no ser por esa capacidad de mirar sin ser visto, o al menos pasar desapercibido. En periodismo también se practica el vouyerismo en masa: los medios se ocupan masivamente de un tema, y cuando el tema se agota, pasan a ocuparse masivamente de otro asunto. Le llaman la agenda de los medios. Algunos consiguen esquivar parcialmente esta agenda, construyendo la suya propia. Normalmente son los mejores.

Lamentablemente, en periodismo no contamos con el eficaz mecanismo de los cuellos giratorios para saber qué es lo que interesa al público. Hay muchas teorías al respecto pero, a decir verdad, tampoco pensamos que eso importe demasiado. Las cartas al director y los comentarios en la web nos han bastado hasta ahora para tener la conciencia tranquila. Hay excepciones interesantes, como la defensora del lector de El País, Milagros Pérez Oliva.

Un profesor de la facultad solía decir que uno de los dilemas que afronta el periodismo es hacer interesante lo que es importante. Y que si no es así, en todo caso será culpa nuestra. Podría decirse entonces que el periodismo es el arte de mostrar de manera atractiva los asuntos más plomizos. Una manera es buscar un buen titular, seguido de un primer párrafo (lead, en inglés) que no quiten las ganas de seguir leyendo. Está demostrado que un internauta emplea menos tiempo en leer noticias que un lector de periódicos. Así que esto es fundamental.

El británico John Carlin es un ferviente defensor de esta técnica, como dejó claro en la conferencia inaugural del máster de El País del pasado año. Aunque la entradilla más memorable que he leído se la reconozco a Francisco Perejil, con motivo del entierro de un viejo dirigente del IRA en Irlanda del Norte. Para lograr esa pequeña joya, con toda seguridad, el autor tuvo que mezclarse con familiares y amigos del fallecido, abajo en la calle, escuchando y viendo sin ser visto. No como yo ahora, que escribo esta reflexión sentado y con aire acondicionado.

Tomo partido

11/05/2010

Hace tiempo que tenía olvidada la sección reflexiones, que ahora retomo tras algunos reportajes. Lo hago después de una charla con Petul, el teólogo indígena que me sirvió como fuente en la entrada anterior. Hablamos sobre los indígenas, su situación histórica en Chiapas, su cultura, su espiritualidad. Me informó, sin yo preguntarle, sobre alguno de los conflictos internos que enfrentan los campesinos, pero prefirió que eso quedara entre nosotros, off the record, como se dice en el argot períodístico. No todo es color de rosa, a pesar de que el indígena ya ha tomado conciencia de sí mismo o, como dice Petul, “estamos viviendo el despertar de un nuevo amanecer, una nueva etapa de la vida”.

Escucho historias, costumbres, que no dejan en buen lugar la lucha indígena, pero que no voy a compartir para no desacreditar el avance general de este pueblo, porque he tomado partido. Todo lo que escriba sobre ellos no va a ser, por tanto, objetivo, porque tienen toda mi simpatía.

 Tomo partido por personas como Petul, que se esfuerzan por el diálogo intercultural y porque la Iglesia de Roma reconozca algún día el valor de la religión maya. Tomo partido por el obispo Samuel Ruiz, en San Cristóbal, y el arzobispo Óscar Arnulfo Romero, en El Salvador,  porque conscientemente o no practicaron la Teología de la Liberación, contribuyendo no sólo a salvar el alma de sus feligreses, sino también sus vidas.

Tomo partido por todas las generaciones de campesinos que tuvieron que emigrar en Chiapas en busca otras aldeas menos pobladas, porque en las suyas se morían de hambre. Por los que nunca tuvieron tierra y por los que murieron en el intento. 

Tomo partido por los miles de campesinos de Los Altos que el 12 de octubre de 1992 marcharon hasta San Cristóbal de Las Casas, no para tomase una revancha histórica, sino para decirle al mundo que no tenían nada que celebrar. Por los guerrilleros que el 1 de enero de 1994 tomaron esta misma ciudad en la que me encuentro, y que dieron voz y voto a los pisoteados y los oprimidos. Tomo partido por los cinco caracoles o puntos de enlace zapatista: Roberto Barrios, La Realidad, Morelia, La Garrucha y Oventik. Por las decenas de municipios autónomos que cada día nos dicen que sí, que otro mundo es posible. Por las mujeres indígenas que no quieren seguir siendo lo último de lo último de la sociedad ni quieren depender de sus maridos ni quieren ser maltratadas.

Tomo partido por los perdedores de siempre, sabiendo que va en contra de lo que me habían enseñado, que un periodista debe ser independiente y tomar distancia de los hechos. Lo seguiré haciendo, pero no en este tema. Y si vuelve a ocurrir avisaré con tiempo, como ahora. Que nadie pueda decir que hemos perdido la honestidad.